La propuesta había sido impulsada por la empresa Clorox como una campaña especial vinculada al Mundial 2026, apelando al clásico ritual futbolero argentino de “espantar la mala suerte” durante los partidos de la Selección.
Sin embargo, el organismo regulador consideró que el producto no podía sostener esa denominación porque no existe evidencia científica que permita demostrar una supuesta capacidad para “eliminar la mufa”.
De acuerdo al análisis técnico realizado por ANMAT, cualquier afirmación incluida en el envase de productos de limpieza debe contar con respaldo verificable mediante estudios o pruebas de laboratorio. En este caso, el claim publicitario fue observado por no poder comprobarse desde criterios científicos.
La situación tomó repercusión luego de que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, difundiera el episodio en redes sociales para cuestionar lo que considera un exceso de burocracia estatal.
En una publicación realizada en X, el funcionario ironizó sobre la decisión y aseguró que ANMAT había recomendado no habilitar el producto por no poder acreditar su carácter “anti-mufa”. Más tarde aclaró que inicialmente había confundido la marca involucrada, ya que primero mencionó a Poett y luego corrigió que el producto correspondía a otra línea de limpieza de Clorox.
El caso volvió a abrir el debate sobre los límites entre la creatividad publicitaria y las regulaciones oficiales. Mientras desde la empresa buscaban aprovechar el humor y las costumbres populares ligadas al fútbol, el organismo sostuvo que las etiquetas y propiedades atribuidas a productos de higiene deben ajustarse a parámetros técnicos objetivos.