El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius sigue generando preocupación internacional y ya suma nueve casos sospechosos, según el último reporte difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, cinco contagios ya fueron confirmados por laboratorio.
La situación tomó una nueva dimensión luego de que las autoridades sanitarias investigaran a una azafata neerlandesa que nunca estuvo en el barco, pero que habría tenido contacto en Sudáfrica con una de las pasajeras infectadas.
La mujer bajo observación trabajó en un vuelo que trasladó desde Santa Elena hacia Johannesburgo a una pasajera neerlandesa que había descendido previamente del crucero y que falleció horas más tarde tras agravarse su cuadro.
El MV Hondius, que había partido desde Ushuaia el 1° de abril para realizar un recorrido por la Antártida y el Atlántico Sur, permanece en el centro de la investigación epidemiológica tras confirmarse un brote de la cepa Andes, la única variante del hantavirus con posibilidad de transmisión entre personas en situaciones excepcionales.
En paralelo, la empresa Oceanwide Expeditions reconoció que más de 30 pasajeros abandonaron el barco en la isla de Santa Elena luego de la primera muerte registrada a bordo y que esas personas regresaron a distintos países sin seguimiento sanitario específico.
Según informó la compañía, los pasajeros que desembarcaron pertenecen al menos a 12 nacionalidades diferentes, lo que llevó a ampliar el monitoreo internacional de contactos estrechos y vuelos vinculados al crucero.
La OMS rastrea actualmente a unas 80 personas que compartieron avión con una de las víctimas fatales, además de quienes tuvieron contacto con pasajeros que abandonaron la embarcación.
Mientras tanto, distintos países comenzaron a activar protocolos preventivos. En el Reino Unido, dos pasajeros que estuvieron en el crucero iniciaron aislamiento voluntario, aunque hasta el momento no presentan síntomas.
Por su parte, Singapur confirmó que aisló a dos residentes que viajaban en el barco y aguarda los resultados de laboratorio para determinar si contrajeron el virus.
También se informó que uno de los pasajeros evacuados desde Cabo Verde llegó a Países Bajos en un avión medicalizado, luego de que la aeronave original sufriera problemas técnicos durante una escala en Gran Canaria.
En medio de la creciente preocupación, las autoridades de Islas Canarias aclararon que el crucero no atracará directamente en el puerto de Tenerife. El plan previsto es que permanezca fondeado y que los pasajeros sean trasladados en lanchas hacia tierra para luego dirigirse al aeropuerto bajo estrictos protocolos sanitarios.
El presidente regional canario, Fernando Clavijo, aseguró que se busca minimizar cualquier riesgo de contagio y confirmó que los pasajeros no descenderán hasta que los vuelos estén preparados para su salida inmediata.
A pesar del avance de la investigación y del seguimiento internacional, organismos sanitarios como la OMS y los CDC de Estados Unidos reiteraron que el riesgo para la población general continúa siendo “muy bajo”, aunque remarcaron la necesidad de sostener controles y vigilancia epidemiológica sobre todos los casos vinculados al crucero.