El presidente Javier Milei participará este jueves de una actividad oficial a bordo o en cercanías del portaaviones estadounidense USS Nimitz, que actualmente navega frente a las costas argentinas como parte del operativo internacional Southern Seas 2026.
La presencia del mandatario fue confirmada luego de una invitación realizada por el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, y desde distintos sectores interpretan el encuentro como una nueva señal de alineamiento político y estratégico con Washington.
El imponente buque estadounidense ingresó al Mar Argentino tras atravesar el Estrecho de Magallanes y se dirige hacia la zona sur de Mar del Plata, donde se desarrollan ejercicios navales conjuntos con participación de fuerzas armadas de distintos países del continente.
El operativo Southern Seas 2026 reúne a efectivos y unidades militares de Argentina, Brasil, Chile, México, Ecuador, Panamá y Estados Unidos, con maniobras que incluyen simulacros de combate, ejercicios de defensa aérea y operaciones de búsqueda y rescate.
Por parte de la Armada Argentina participan destructores, corbetas, patrulleros oceánicos y aeronaves como helicópteros Sea King y aviones P-3C Orion. En tanto, el despliegue norteamericano también incluye al destructor USS Gridley y cazas embarcados F-18.
El USS Nimitz es uno de los portaaviones más emblemáticos de la flota estadounidense. Entró en servicio en 1975, tiene más de 330 metros de largo y funciona como una auténtica base militar flotante con capacidad para operar decenas de aeronaves y miles de tripulantes. Su retiro está previsto antes de 2027.
La visita de Milei se suma a otros gestos recientes de cooperación con Estados Unidos en materia de defensa, como el viaje realizado a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, para impulsar el proyecto de una Base Naval Integrada con proyección hacia la Antártida.
El operativo militar fue autorizado mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), una decisión que generó críticas de sectores opositores debido a que este tipo de ejercicios internacionales suelen requerir autorización del Congreso.
A diferencia de otros despliegues navales estadounidenses en el país, esta vez no habrá acceso de la prensa al interior del portaaviones.