El presidente Javier Milei viajó a Chile para participar de la ceremonia de asunción de José Antonio Kast como nuevo mandatario, un gesto que refleja la afinidad política entre ambos dirigentes y que también se inscribe en el reordenamiento de alianzas dentro de la región.
El acto de traspaso de mando se realizó en el Congreso Nacional de Valparaíso, donde Kast asumió formalmente la presidencia ante autoridades nacionales, representantes internacionales y delegaciones de distintos países.
La llegada de Milei a Chile se produjo luego de su paso por Nueva York, donde había participado de un foro económico. Tras su exposición, el mandatario argentino viajó directamente para asistir al cambio de mando.
Uno de los aspectos que generó mayor repercusión en la previa fue la invitación de Kast al senador brasileño Flávio Bolsonaro, uno de los principales referentes de la oposición al presidente Lula da Silva y posible candidato en las elecciones presidenciales de Brasil de este año.
La presencia del legislador bolsonarista provocó que Lula decidiera no asistir a la ceremonia, enviando en su lugar a su canciller. La decisión fue interpretada como una señal del tenso vínculo político entre los distintos sectores ideológicos de la región.
El contexto también recuerda lo ocurrido en diciembre de 2023, cuando Milei invitó a Eduardo Bolsonaro a su propia asunción presidencial en Argentina, una decisión que ya marcaba la cercanía política con el entorno del expresidente brasileño Jair Bolsonaro.
En Brasil, el escenario político también se encuentra atravesado por encuestas que muestran un escenario competitivo de cara a las elecciones presidenciales, donde Lula buscaría un nuevo mandato mientras distintos dirigentes del espacio opositor ganan terreno.
La relación entre los gobiernos de Argentina y Brasil atraviesa actualmente un momento de fuerte distancia política, algo que se refleja en el escaso contacto directo entre ambos mandatarios y en diferencias diplomáticas recientes.
En paralelo, el nuevo presidente chileno inició su gestión con la promesa de impulsar lo que definió como un “gobierno de emergencia”, con prioridades centradas en combatir la delincuencia y reactivar la economía.
La ceremonia de asunción reunió a más de mil invitados, entre jefes de Estado, autoridades internacionales, legisladores y representantes de las Fuerzas Armadas. También participaron mandatarios y delegaciones de varios países de la región.
El traspaso de mando incluyó el acto protocolar en el Salón de Honor del Senado, donde se realizó la entrega de la banda presidencial y de la piocha de O’Higgins, uno de los símbolos más representativos de la presidencia chilena.
Antes de viajar a Valparaíso para el cambio de mando, el presidente saliente Gabriel Boric se despidió de su gabinete en el Palacio de La Moneda, cumpliendo con la tradicional ceremonia previa al final de su gestión.