La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, desató una ola de violencia en México y encendió las alertas internacionales. El jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación fue abatido tras un operativo de fuerzas especiales del Ejército realizado en una zona serrana cercana a Tapalpa, donde se escondía bajo fuerte custodia armada. El enfrentamiento dejó muertos y heridos entre miembros del grupo criminal, mientras que el capo falleció durante su traslado aéreo a un hospital.
Horas después del operativo, distintos puntos de Jalisco y otros seis estados registraron bloqueos, incendios de vehículos, tiroteos y ataques coordinados, en una reacción atribuida a la estructura del cártel. En total, autoridades reportaron al menos 14 muertos y 45 detenidos en los disturbios posteriores.
Comunicado oficial de Cancillería Argentina
Ante la escalada de violencia, Cancillería argentina recomendó evaluar cuidadosamente viajes a Jalisco y postergarlos si no son indispensables. A quienes ya estén allí, se les pidió evitar zonas conflictivas, seguir indicaciones oficiales y mantenerse informados. También difundió canales de contacto consular para emergencias.
Cómo fue el operativo
La acción fue coordinada por fuerzas de élite, organismos de inteligencia y la fiscalía mexicana, con apoyo informativo internacional. Según autoridades de Defensa, la clave fue el intercambio de datos con agencias extranjeras que permitió ubicar al líder narco tras años de búsqueda. Durante el operativo se incautaron armas pesadas, incluso lanzacohetes capaces de derribar aeronaves.
Funcionarios estadounidenses calificaron la caída como uno de los golpes más relevantes contra el narcotráfico en décadas, mientras que sobre él pesaba una recompensa millonaria.
Quién era el capo
“El Mencho”, de 59 años, había construido en poco más de una década una organización con presencia en gran parte de México y operaciones en decenas de países. Su estructura se caracterizaba por el uso de violencia extrema y armamento de tipo militar, incluyendo drones explosivos y vehículos blindados artesanales. Bajo su mando, el grupo se convirtió en un actor central del tráfico de drogas sintéticas hacia Norteamérica.
Reacción violenta y ciudades paralizadas
Tras confirmarse su muerte, ciudades como Guadalajara vivieron jornadas de caos con decenas de bloqueos y enfrentamientos. Incluso zonas turísticas reportaron suspensión de vuelos y escenas de pánico. El patrón de represalias refleja una táctica habitual de organizaciones criminales: mostrar capacidad operativa pese a perder a su líder.
Disputa por el control
Analistas de seguridad señalan que la organización enfrenta ahora una posible lucha interna por la sucesión, ya que el heredero directo está preso en Estados Unidos. Otros mandos señalados como posibles reemplazos podrían disputar el control, escenario que históricamente suele derivar en fragmentaciones y más violencia.
Impacto en el Mundial 2026
El episodio ocurre en un momento especialmente sensible: faltan pocos meses para el inicio del Mundial de Fútbol 2026 y Guadalajara será una de las sedes. Tras los disturbios, se suspendieron eventos deportivos y creció la preocupación internacional sobre la seguridad. Autoridades aseguran que reforzarán controles y tecnología de vigilancia, mientras organismos vinculados al torneo siguen de cerca la evolución del escenario.
Un golpe histórico con final abierto
La eliminación del capo marca el fin de una era dentro del crimen organizado mexicano, pero no garantiza el debilitamiento inmediato del cártel. Especialistas advierten que, lejos de terminar, la violencia podría intensificarse hasta que surja un nuevo liderazgo. Mientras tanto, la estructura criminal que él creó continúa activa y con presencia internacional.