La Justicia de Brasil dispuso la liberación de Agostina Páez, la joven argentina que había sido detenida este viernes en Río de Janeiro acusada de injurias raciales, una figura que en la legislación brasileña se equipara al delito de racismo.
La decisión se conoció luego de una presentación realizada por su equipo de defensa, que cuestionó la prisión preventiva solicitada por el Ministerio Público Fiscal, pese a que la mujer ya tenía medidas restrictivas, entre ellas tobillera electrónica y prohibición de salir del país.
Según confirmó su abogado, la orden de liberación fue dictada cerca de las 16:30 (hora argentina). Páez permanecía desde el mediodía en una comisaría carioca y, al cierre de la tarde, solo restaban trámites administrativos para que pudiera regresar a la vía pública.
Aún resta definirse qué ocurrirá con las medidas cautelares vigentes, como la prohibición de abandonar Brasil y el uso del dispositivo de control electrónico, una resolución que las autoridades judiciales anticiparon para las próximas horas. Más temprano, la Justicia brasileña había rechazado el pedido para que regrese a la Argentina y continúe el proceso desde su país.
El delito por el que fue detenida, injuria racial, contempla penas de dos a cinco años de prisión y no prevé excarcelación bajo fianza, lo que elevó la tensión del caso desde el inicio. El expediente quedó bajo la órbita del juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro.
Desde el 14 de enero, la joven se encontraba impedida de salir de Brasil. Primero le retuvieron el pasaporte, luego le colocaron una tobillera electrónica y, aunque recuperó su DNI, la restricción de salida seguía vigente hasta este viernes.
La situación personal de Páez se agravó en los últimos días luego de que tres personas ingresaran al departamento donde se alojaba, lo que la obligó a mudarse por razones de seguridad. Su familia expresó preocupación por su estado emocional y evalúa viajar a Brasil. “Está aterrada”, aseguró su padre, quien afirmó que recibió mensajes amenazantes.
La Embajada Argentina en Brasil le ofreció asistencia legal, aunque aclaró que no intervendrá en el proceso judicial.
La joven está acusada de haber realizado comentarios y gestos racistas hacia empleados de un restaurante de Río de Janeiro. Su defensa sostiene que no existía riesgo de fuga, remarcó que cumplió todas las medidas impuestas y consideró excesiva la solicitud de prisión preventiva, al tiempo que advirtió que el caso podría estar siendo utilizado como ejemplo judicial por el fuerte peso cultural que tiene el delito en Brasil.