El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el líder del régimen venezolano Nicolás Maduro fue capturado junto a su esposa y trasladado fuera del país luego de un “ataque a gran escala” coordinado por fuerzas norteamericanas. Adelantó que habrá más precisiones en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago.
Durante la madrugada se registraron explosiones y reportes de sobrevuelo de aeronaves en Caracas y otras zonas, con columnas de humo visibles desde distintos puntos.
Frente a la ofensiva, el ministro del Interior y referente del chavismo, Diosdado Cabello, llamó a mantener la calma y afirmó que Estados Unidos “no los va a derrotar”. Pidió a la población no “facilitarle las cosas al enemigo” y calificó el ataque como “criminal” y “terrorista”, denunciando bombardeos sobre áreas civiles.
En la misma línea, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que los misiles habrían impactado en sectores habitados y anunció un “despliegue masivo” de armamento y fuerzas para la defensa del territorio. Señaló que se encuentran relevando heridos y víctimas, al tiempo que prometió elevar reclamos ante organismos internacionales.
La operación también generó reacciones fuera de la región. Desde Moscú, el gobierno ruso calificó la acción militar estadounidense como “preocupante y condenable”, advirtiendo que la ideología se impuso sobre la diplomacia.
Del lado de Washington, el subsecretario de Estado Christopher Landau celebró lo sucedido como “un nuevo amanecer para Venezuela”, asegurando que el “tirano” deberá enfrentar a la justicia.