Desde su prisión domiciliaria, Cristina Kirchner responsabilizó al gobernador bonaerense Axel Kicillof por la caída del peronismo en la Provincia. “El desdoblamiento fue un error político”, sentenció, al cuestionar la decisión de realizar elecciones separadas por apenas 49 días.
La expresidente recordó que había advertido sobre los riesgos de esa estrategia y subrayó que “todos los gobernadores peronistas ganaron en sus provincias”, con excepción de Buenos Aires. Según su análisis, la diferencia de casi 14 puntos en los comicios del 7 de septiembre “funcionó como una PASO” que terminó concentrando el voto antiperonista en la elección general.
Cristina también apuntó al “miedo” como motor del voto, en un contexto de suba del dólar y tensión económica. “Algunos creyeron que si el gobierno perdía, se caía”, dijo, y acusó a los medios de contribuir a una “sobreestimulación emocional” en el electorado.
En su texto, advirtió sobre la intervención del Tesoro de Estados Unidos y el endeudamiento argentino: “Los argentinos compran dólares y los yankis compran pesos… ¿qué puede salir mal?”, ironizó.
Además, denunció una “ofensiva” para fragmentar al peronismo y volvió a hablar de persecución judicial, cuestionando a la Corte Suprema por sobreseer a dirigentes opositores mientras confirmaba condenas contra exfuncionarios kirchneristas.
En el cierre, llamó a la militancia a sostener la unidad y pidió “dirigentes con cabeza, corazón y mucho coraje”. Cerró su carta con una cita de Churchill: “Estudie historia, estudie historia, estudie historia”.