Un grave accidente ocurrió este domingo en la intersección de la Ruta 88 y Génova, cuando Thiago Joel Franco, de 14 años, resultó víctima de otro conductor alcoholizado.
El caso trae a la memoria un trágico episodio ocurrido hace diez años, cuando Thiago, de apenas 4 años, sufrió un accidente similar en la Ruta 226. En aquella oportunidad, el vehículo en el que viajaba con su madre fue embestido por Eduardo "Lalo" Ramos, excampeón de TC, quien conducía bajo los efectos del alcohol. Ese impacto le dejó secuelas irreversibles en su salud, incluyendo prosopagnosia, un trastorno cerebral que afecta el reconocimiento de rostros.
En el siniestro de este domingo, un hombre de 43 años al mando de un Volkswagen Gol, con 1,90 gramos de alcohol por litro de sangre y conduciendo de manera temeraria, embistió a varios vehículos. Primero chocó un Renault Clio, luego un Chevrolet Classic, y finalmente impactó contra una Chevrolet Meriva, en la que Thiago viajaba en el asiento trasero. La violencia del choque desplazó el vehículo hacia la colectora.
Thiago quedó atrapado por sus piernas en los restos del automóvil y fue rescatado por personal del Cuartel de Bomberos Monolito. Tras ser liberado, fue trasladado junto a su madre, Rocío Dusek, de 36 años, al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) por una ambulancia del SAME. El conductor responsable del choque también fue hospitalizado.
El fiscal Rodolfo Moure ordenó la aprehensión del hombre, quien habría estado celebrando su cumpleaños, que coincide con el 25 de noviembre. Las investigaciones continúan para determinar las responsabilidades en este nuevo episodio de imprudencia al volante.
Hace 10 años
Han pasado diez años desde el trágico accidente que marcó la vida de Thiago Joel Franco, quien entonces tenía solo cuatro años. El 29 de marzo de 2014, el vehículo en el que viajaba con su familia fue embestido en el kilómetro 19 de la Ruta 226 por el ex piloto de Turismo Carretera (TC), Eduardo "Lalo" Ramos. Ramos, quien conducía en estado de ebriedad y a alta velocidad, provocó un choque que dejó a Thiago con una triple fractura de cráneo y lesiones irreversibles.
Hoy, Thiago tiene 14 años y enfrenta una lucha diaria por su vida, mientras que Ramos está en libertad tras cumplir una condena de dos años y seis meses de prisión en suspenso y una inhabilitación de cuatro años para conducir.
Rocío Dusek, madre de Thiago, no oculta su dolor ni su indignación al hablar de lo sucedido. "Él pudo recuperar su vida, pero a mi hijo se la arrebató. Le quitó el futuro", expresó. La sentencia dictada en 2017 por el juez Pedro Hooft, que incluyó un acuerdo entre el fiscal Pablo Cistoldi y la defensa de Ramos, sigue siendo motivo de bronca para la familia.
La salud de Thiago se ha deteriorado considerablemente con el tiempo. Hace un año fue diagnosticado con epilepsia derivada de su lesión cerebral, lo que lo dejó sin poder caminar. Su madre relata las dificultades diarias: "Está conectado casi las 24 horas a una bomba de alimentación enteral, toma 37 pastillas al día y tiene varios implantes en la cabeza, además de un estimulador vagal para prevenir convulsiones".
Para Thiago y su familia, cada día es un desafío. "Perdió la capacidad de caminar, no tiene vida social, ni puede ir al colegio", lamentó su madre. "Mientras nosotros enfrentamos esta realidad, el responsable de todo esto lleva una vida normal, sale, se junta con amigos y, lo que es más indignante, sigue manejando".
Rocío también denunció la falta de interés de Ramos por la situación de su hijo. "Nunca quiso saber si mi hijo estaba bien después de tantas cirugías, ni mostró interés en sus necesidades. Él disfruta de su libertad mientras nosotros vivimos una pesadilla".
La condena a Eduardo "Lalo" Ramos
En 2017, el ex piloto fue condenado a dos años y seis meses de prisión en suspenso. Además, se le impuso una inhabilitación para conducir durante cuatro años y se le ordenó cumplir con reglas de conducta durante el período de la condena. Sin embargo, para la familia de Thiago, esta pena no compensa el daño irreversible que dejó el accidente.
Diez años después del hecho, el reclamo de justicia sigue vigente. "Nos arrebató la felicidad y la salud de mi hijo", concluyó Rocío. "Solo queremos que se reconozca el daño que hizo y que, de alguna manera, se haga justicia por Thiago".