En julio, los salarios lograron superar a la inflación, recuperando algo de terreno perdido, aunque en el acumulado anual aún se encuentran por debajo del incremento en los precios al consumidor.
De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el índice salarial de julio alcanzó un 7,5%, superando por cuarto mes seguido a la inflación, que en ese período fue del 4%. Durante 2023, los haberes han acumulado un aumento del 98,1%, lo que implica 11,1 puntos porcentuales por encima del alza de precios, que se ubicó en el 87%.
El incremento de los salarios se debe a una mejora del 6,3% en el sector privado formal, un 6,7% en el sector público, y un notable 15,1% en el sector privado no registrado. Así, en los primeros siete meses del año, estos sectores han registrado subas acumuladas del 105,8%, 84,9%, y 95,4%, respectivamente. Sin embargo, el sector público sigue siendo el único que no logra ganarle a la inflación.
Pese a estas mejoras, en los últimos 12 meses, todos los sectores continúan con una caída frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC), con brechas que van desde los 27,9 hasta los 93 puntos porcentuales. Los empleados estatales son los más afectados, con un aumento del 170% interanual frente a una inflación del 263%. Los trabajadores privados registraron un aumento del 235,1%, mientras que los del sector no registrado subieron un 178,9%, con pérdidas de 27,9 y 84,1 puntos porcentuales, respectivamente.
¿Por qué la mejora salarial no se refleja en la economía?
A pesar de la suba de los salarios por cuarto mes consecutivo, los efectos no se ven reflejados en la economía ni en el consumo. Un claro indicador de esto es el último informe de pobreza, que reveló que más de la mitad de los argentinos (52,9%) vive en condiciones de pobreza, y un 18,1% se encuentra en situación de indigencia, es decir, sin poder cubrir sus necesidades básicas.