De acuerdo a una investigación, la mayoría de los expertos coinciden en que una ducha (o baño) al día es suficiente para mantenernos limpios y sanos.
Es importante tener en cuenta que este baño varía de acuerdo a nuestro estilo de vida y nivel de actividad, por lo tanto una ducha extra al llegar a casa no sería una mala opción.
Por otro lado bebés muy pequeños y los niños suelen necesitar lavarse con menos frecuencia, y quienes tienen la piel seca podrían ducharse con menos frecuencia, por miedo a resecar la piel.
En tanto, no ducharse con suficiente frecuencia puede agravar multitud de problemas cutáneos, desde irritaciones leves y piel sin brillo hasta enfermedades como la psoriasis, la dermatitis, el eccema y el acné. También aumenta el riesgo de infecciones causadas por hongos si no eliminas con regularidad la acumulación de células cutáneas muertas, suciedad, sudor y bacterias en la superficie de la piel.