La cantante, modelo y actriz francesa de los años setenta que saltó a la fama internacional con su canción “Tous les garcons et les filles” (todos los chicos y las chicas) falleció a sus 80 años el pasado martes 11 de junio tras una larga lucha contra el cáncer.
Françoise Madeleine Hardy nació el 17 de enero de 1944 en la ciudad parisina, en el marco de una familia modesta, con una hermana tan solo 18 meses menor que ella y una madre soltera. Su padre, una figura ausente en su vida, era un hombre casado que provenía de una familia rica y que no tuvo mucho interés en ayudar económicamente, solo visitaba a sus hijas un par de veces al año, hecho que llevo a la pequeña Françoise a vivir una niñez triste y también “violenta” (como describió ella alguna vez) debido a crecer en el contexto de una Francia invadida por los nazis durante la segunda guerra mundial.
Durante su niñez era muy solitaria, le gustaba escuchar la radio, jugar a las muñecas y leer. Asistió a un colegio católico tutelado por monjas llamado Institución La Bruyére, en donde Hardy recuerda haber sido humillada reiteradas veces, lo cual marcó su vida para siempre, debido a que sus compañeros comentaban con frecuencia la situación social de sus padres separados y las monjas le reclamaban las cuotas atrasadas del colegio. Pero eso no fue todo, su abuela materna solía recordarle constantemente que ella no era una niña bonita y que era una “mala persona”, lo cual alimentó su inseguridad y aportó al carácter tímido que desarrollaría a lo largo de su vida.
En enero de 2004 Françoise Hardy es diagnosticada con cáncer linfático, a pocos días de cumplir sus 60 años, del cual se recuperó, pero luego volvería a decaer cuando le diagnostican un cáncer laríngeo en el año 2015. Por lo que Hardy ha luchado contra el cáncer durante 20 años. Atormentada por el sufrimiento y las sesiones de radioterapia a lo largo de los años, la cantante francesa se unió a la lucha a favor de la legalización de la eutanasia, de la cual se convirtió en uno de sus mayores referentes.
En el año 2016 entra en coma y los médicos que la trataban consideraron que era improbable que volviera a despertar, pero afortunadamente lo hizo, despertó y en 2018 lanzó su último álbum “Personne d’autre” con doce canciones y que llegó a ser disco de oro.
Hardy era una estudiante muy disciplinada, motivo que la llevó a terminar dos años antes el bachillerato, con tan solo 16 años. En una de sus visitas esporádicas y a modo de premio, su padre, le preguntó que le gustaría de regalo, a lo que ella se decidió por una guitarra que daría comienzo a su vida artística.
Así fue como en 1961 firmó contrato con la discográfica “Vogue” y al año siguiente alcanzaría su primer éxito internacional con la canción “Tous les garcons et les filles” que tuvo más de dos millones de ventas, canción escrita y compuesta por ella misma que marcó un ascenso como figura clave en el movimiento yé-yé. Con más de 30 álbumes de estudio lanzados a lo largo de sus más de 50 años de carrera, ha tenido también éxitos como “Les temps de l’ amour”, “Comment te dire adieu” y “La question”, en donde capturaba en sus melodías la angustia, el anhelo y los tormentos de las relaciones sentimentales de una joven solitaria y melancólica. Así fue como poco a poco se convirtió en una leyenda del canto francés e ícono del pop de la década de los 60 y 70.
En 2021 la artista de la chanson anuncia que deja de cantar debido a que los tratamientos a los cuales se somete se lo impiden, luego de lanzar su último álbum en 2018 y de la publicación de un libro con sus memorias, Hardy ya se preparaba para la gran despedida sin que muchos se dieran cuenta.
“No podré volver a cantar nunca”, expresó Hardy en una entrevista, en donde también declaró que tenía constantes problemas respiratorios y crisis de asfixia, junto con hemorragias nasales debido a la enfermedad.
En más de una vez la cantante le pidió al mismísimo Presidente de Francia, Emmanuel Macron que agilizara la Ley de Eutanasia que él mismo había prometido durante su campaña, ya que ella deseaba “morir con dignidad” y no estaba dispuesta a esperar en sufrimiento.
La dolorosa situación le recordaba a Hardy los momentos finales que vivió junto a su madre, la cual padecía la enfermedad de Charcot, enfermedad sin cura. Francoise la ayudó en sus últimos momentos cuando ya se le dificultaba caminar, a llegar al lugar donde un médico le realizó la eutanasia. La madre de Hardy eligió el día que quería partir y su hija declaró la muerte al forense del ayuntamiento.
“No le tengo miedo a la muerte, pero le tengo mucho, mucho miedo a sufrir”, dijo Francoise Hardy.
La artista ha dejado también una pequeña huella en el cine, algunos de sus filmes destacados fueron, en 1963 cuando debutó en la pantalla con la película “Chateau en Suede” del director Roger Vadim, luego en 1965 tuvo un cameo breve pero encantador en la comedia “What’s New Pussycat” que le permitió aparecer en los créditos junto a artistas como Romy Schneider y Woody Allen. En 1966 rozó por primera y única vez el estrellato de Hollywood con “Grand Pix”, una película sobre el mundo de la fórmula 1, en donde hace el papel de una chica triste y solitaria que le rompe el corazón a un piloto italiano.
Francoise no solo se destacó en la música y el cine, sino que, a pesar de que no le gustaba mucho la exposición, también abarcó el ámbito del modelaje. Alta, delgada y con ojos grandes, se convirtió en la musa de grandes diseñadores y marcas como Yves Saint Laurent, Paco Rabanne, Balenciaga y André Courréges. También colaboró con el fotógrafo Jean- Marie Périer.
Más allá de las diferencias físicas y de actitud que tenía con las demás artistas contemporáneas a ella, como lo era la popular y deseada Brigitte Bardot o Sophia Loren, Hardy supo conquistar a su audiencia a pesar de las críticas.
“Parece una gacela en minifalda. No lleva colorete ni barra de labios. Tampoco fuma”, decían sobre Francoise Hardy los medios estadounidenses.
Aun así, supo ser la “Mujer ideal” para Mick Jagger, “La esencia del estilo francés” para el Director Creativo de Louis Vuitton, David Bowie declaro alguna vez estar “apasionadamente” enamorado de ella y que todos los hombres lo estaban e incluso algunas mujeres también. Jacques Prévert le dedicó poemas, Bob Dylan le escribió cartas de amor y Jacques Dutronc le robó el corazón.
Cuando se encontraba cerca de los 80 años, aquejada por las secuelas del cáncer, Hardy intensifica su campaña a favor de la Ley de la Eutanasia, sin dejar de pedirle a Macron que tenga empatía y que permita a los franceses que están muy enfermos y que ya no tienen esperanza, parar su sufrimiento cuando saben que ya no hay ningún alivio posible.
Lamentablemente, el icono francés Francoise Hardy muere a los 80 años de causas que aún no se han revelado, pero no de una eutanasia como deseó alguna vez. Lo anuncio su hijo Thomas Dutronc, la madrugada del pasado 11 de junio a través de las redes sociales con un mensaje que dice “Maman est partie” traducido al español como “Mamá se ha ido”, acompañado de stickers de corazones y una foto de él cuando era bebe en los brazos de su madre. *
La joven francesa tímida, ansiosa e insegura, que le brindó una imagen y voz a una época destacada de Francia, pareciera que jamás vio lo que todos veían en ella, belleza, talento y valentía para afrontar los infortunios de la vida. Resiliente, suave y dulce, así se despidió del mundo Francoise Madeleine Hardy.
Por Evelyn Marzoa