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La “anti” ley de salud mental y la gente de la calle

Por Redacción

Jueves, 06 de junio de 2024 a las 19:58

El Partido de General Pueyrredon se encuentra en un punto crítico sobre las personas que viven en la vía pública, con la cantidad que hay y una normativa que no pareciera ayudar a los ciudadanos.

Hay 301 personas que hoy en día viven en la calle dentro de todo el partido de General Pueyrredon, según el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales, que pese a la ayuda constante de instituciones privadas, religiosas o por parte del municipio, aun así eligen vivir en su mundo sin reglas y aunque muchas de ellas sufren de posibles patologías psiquiátricas, la ley de salud mental no cumple la función dentro de un país subdesarrollado.

Gerardo Micas, el jefe del Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales de la Municipalidad, junto a su equipo, realizaron una radiografía en las calles del municipio donde indicaron que del 2023 al 2024, en sus primeros meses, hay un aumento del 36% de gente en situación vulnerable dentro de la vía pública. Los datos oficiales del Censo 2022 nos indican

que el número ha crecido ya que Mar del Plata como Batán contaban con 238 que vivian en estas condiciones, de las cuales 32 son mujeres y 206 hombres, hace dos años. Hoy en día, se habla que hay un aumento de las mujeres dentro de las 301 personas vulneradas y que además son quienes no quieren ir a los paradores, detalla Micas. Desde 2018 que funciona el programa de ayuda a la gente que vive en esta situación y el equipo de la municipalidad indicaba que es frustrante: “Trabajamos con la voluntad de las personas”.

(Gerardo Micas, jefe del Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias de la Municipalidad)

Con un equipo de 25 personas, 2 trabajadores sociales más las instituciones que ayudan ante la caótica situación, hoy el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias se hace cargo del único parador municipal cerca del Hospital Regional: Las Américas, que únicamente acepta hombres mientras que las mujeres deben ir al Hogar Nazaret. La situación no solo se ve agravada por el contexto económico y social sino también por el gran consumo de drogas. Una chica del equipo de trabajo del departamento específico que el consumo se ve tanto de barrios periféricos como chicos de clase media trabajadora y que le puede pasar a cualquiera, donde los principales afectados son los jóvenes.

Dentro del partido se puede llamar al 147 al número 5 del interno para que este Departamento pueda ayudar a la gente en situación de calle y se encuentran con el frecuente llamado de “sacamelo de acá”. La realidad de “sacar” a una persona no es de su obligación y se tiende a preguntar por qué no se los interna si tienen una posible patología psiquiátrica, a lo que el jefe del Departamento revela es alarmador:

- ¿Se puede internar a una persona en situación de calle si ven un tema psiquiátrico?

- No se puede. Excepto que un juez de la orden, luego que un equipo de psiquiatras de la orden para hacerlo.

Gerardo hace puntapié en lo pobre que es la reglamentación de salud mental ya que en su opinión está hecha para Suiza y no pensada para un país tercermundista como nuestra hermosa Argentina. Después de seis años de trabajo en las calles, han intentado llevar a centros psiquiátricos a 40 personas y sin éxito debido, a su juicio personal, por la mala lectura de la ley 26.657 de salud mental por parte del departamento psiquiátrico del Hospital Regional.

Sobre este punto, partamos que la disposición tiene como objetivo asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas, y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental dentro del territorio nacional. Algo que resalta el especialista en psiquiatría y psicología médica, Mauro Guascone (matrícula provincial 452714), que trabaja en el área privada. Antes de determinar si se debe internar, Guascone aclara que primero se debe realizar una evaluación de consulta con un equipo interdisciplinario (es decir, psiquiatras, psicologos, medicos, etc) y los saberes médicos previos del paciente para saber si ha tenido alguna desviación mental o no. Pese a que el psiquiatra puede decidir que se debe internarlo, debe tener la firma de dos profesionales de diferentes disciplinas, el paciente debe aceptar la internación y en caso de ser involuntario, debe haber un juez que avale la internación.

Guascone focalizó sobre la ley que en su forma teórica es hermosa pero a la hora de llevarla a cabo es “impracticable”, una norma que debería ayudar al país se convierte en “anti psiquiatría”. Además, aclara que hay una clara diferencia entre la salud psiquiátrica pública como privada como también el desconocimiento colectivo sobre la psiquiatría. Además, remarcó que los pacientes con antecedentes psiquiátricos o que toman alguna medicación, no pueden estar en paradores municipales y que la misma ley indica que pueden hacerlo pero que en la práctica no sucede. Cuando una persona llega a la instancia de internación, se buscan dispositivos intermedios, no un neuropsiquiátrico, pese a que tienen el mismo núcleo de funcionamiento, pero que no se cumple por parte del Estado ya que no fomenta la formación de estos espacios. A esto se le suma que el presupuesto de salud mental entra en las asignaciones de partidas de salud que hoy en día están cada vez más limitado.

¿Quién es la mujer que defeca en la calle de Hipolito Yrigoyen y Colón?

Si uno camina por la Avenida Colón y llega a la esquina de la mutual Osde, podemos ver a una mujer mayor de alrededor de los 70 años. Suele estar sentada en una silla de playa con mate y habla sola. Guascone, quien vive por el barrio, la ha visto y pese a que no se puede hacer un diagnóstico con solo pasar por la calle, puede decir que sufre posiblemente de alucinaciones. Desde Valeria consultorio inmobiliario, Natalia Fernández Miliati, quien trabaja allí hace un par de años, comentaba que no solo conoce a Rosa por habituar esas calles sino que la conoce desde que recorría la ciudad con el Colegio Pompeya para brindar comida:

No nos dejaba acercarnos, a menos que ella lo apruebe y siempre era un chico en específico quien se acercaba a darle la comida. Sino era él, se ponía violenta, nos gritaba y cuando Rosa usa malas palabras, son muy graves.

No es la única que la conoce, el estudio Costa Arquitecto también la saben de ella y le suelen calentar el agua para el mate. Muchas veces los vecinos se quejan y se enojan con quienes la ayudan pero Rosa habita este barrio hace ya 15 años dicen los trabajadores de la cochera ubicada entre Bolivar y Moreno: “Una vez vi como la subían a un taxi y eran sus hijos por la forma en que la miraban y trataban, de igual forma ella siempre vuelve y no podemos hacer nada”. Esta mujer que muchas veces habla sola, también defeca en la vía pública y es uno de los 40 casos fallidos que han tratado de llevar a instalaciones psiquiátricas por parte de Gerardo Micas.

Rosa es un caso único y quien tenga la suerte de poder conversar con ella, no podrá saber de donde viene, que le paso o cual es su apellido pero no se la puede ayudar como merece sin su consentimiento o la acción de la ley, solo la conocemos como la mujer de la reposera de playa.