El objetivo de este día es fomentar una cultura de donación de órganos y dar una oportunidad de vida a pacientes en espera. Este día también busca sensibilizar sobre la necesidad de políticas que combatan la explotación y el tráfico de órganos.
Ezequiel Lo Cane, papá de Justina, la niña de 12 años que murió esperando un trasplante de corazón durante 4 meses y fue motor de la “Ley Justina”, explicó en diálogo con A24 que desde la promulgación de dicha ley “todos los mayores de edad son donantes salvo que declaren lo contrario”.
”La ley logró un cambio de modelo, el poder hablar de donación de órganos en los colegios cambió los derechos de los pacientes”, reconoció Ezequiel y reveló un dato fundamental: “La donación de órganos aumentó un 60% e incluso en la pandemia fuimos líderes en trasplantes, una cifra que ni siquiera los países más desarrollados lograron. Acá, seguimos haciendo trasplantes”.
La disponibilidad de órganos aumentó con la posibilidad de donantes en vida, ampliando las opciones para quienes necesitan un trasplante y reduciendo las listas de espera.