Desde hace 17 años, Diego pregona "El resurgir de un oficio olvidado" con su barbería, exclusivamente para caballeros, de estilo clásico ubicada en Santa Fe ente Moreno y Belgrano.
En el lugar ofrecen "cortes a la carta" y obviamente a elección de cada cliente que, fiel a la vieja escuela, tienen que sacar turno para atenderse: "El cliente más importante es el que tiene turno, y después el que le sigue y así sucesivamente... preferimos cuidar al cliente antes que trabajar a demanda", asegura Garcialoredo.
"Mantener viva la historia de los barberos es un rol muy importante y siempre tenemos algo para contar entre corte y corte, por ejemplo el primero que llegó a Buenos Aires en 1890, fue Don Manuel Alvarez, al cuál homenajeamos cada día".
En la barbería hay un museo con diferentes elementos utilizados por los barberos a lo largo de los años: espejos antiguos, sillones estilo 'dentista', fomenteros, tijeras, navajas, cepillos, máquinas de precisión y cuadros de época.
Cada barbero que forma parte del staff surge de los cursos que el propio Diego Garcialoredo dicta anualmente en su local.