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Uno de los condenados por el crimen de Rodolfo Walsh recibió la libertad condicional

El acusado había sido condenado a 25 años de prisión.
Miércoles, 15 de febrero de 2023 a las 13:34

El exsargento Juan Carlos Fotea, condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad en la ESMA, logró acceder a la libertad condicional tras cumplir dos terceras partes de la condena. La decisión fue firmada por el juez Daniel Obligado, del Tribunal Oral Federal 5, aunque dejó constancia de su desacuerdo a pesar de que acató la orden de Ángela Ledesma, Carlos Mahiques y Guillermo Yacobucci, de la Cámara de Casación.

Para ellos ni la opinión negativa de las víctimas ni la ausencia de arrepentimiento por los crímenes cometidos pueden impedirle acogerse al beneficio que le permitirá retomar su proyecto de volver a administrar restaurantes.

"Estamos tirando una generación al mar”, admitió en su momento Fotea ante un secuestrado cuando era parte del sector “Operaciones” del Grupo de Tarea 3.3 de la Armada, destino al que llegó en comisión desde la Policía Federal.

En la ESMA se lo conocía por sus apodos “Lobo” o “Fernando” y sobresalía por su actuación en los secuestros, como el de Rodolfo Walsh o el de las monjas francesas y las Madres de Plaza de Mayo en la Iglesia de la Santa Cruz, entre otros cientos. También se destacaba por su capacidad para conducir vehículos a alta velocidad. En esos años también fue parte de la Coordinación Federal y en el sector operaciones del Batallón de Inteligencia 601. El genocida Emilio Massera lo condecoró en 1978 por su actuación en “operaciones reales de combate”.

En 1984, tras el retorno de la democracia, dejó la Policía Federal y se fue a España, donde montó una hostería. Su nombre volvió a dar que hablar en 1985 por su actuación en la banda de secuestradores que había encabezado Raúl Guglielminetti. Ese año se libró un primer pedido de captura y extradición en su contra, que fue denegado por la administración española.

En 1998 se volvió a complicar todo, mientras regían las leyes de impunidad, cuando el juez español Baltasar Garzón lo procesó por genocidio, terrorismo y torturas, aunque eso no le impidió seguir en libertad.

Tras la reapertura de la causa ESMA, el entonces juez federal Sergio Torres pidió su captura y extradición. Finalmente fue detenido en Madrid el 24 de noviembre de 2005, a sus 55 años, luego de un cuarto de siglo impune. La condena a 25 años de prisión la dictó el TOF-5 el 27 de octubre de 2011. El requisito temporal para acceder a la libertad condicional se cumplió en mayo del año pasado, pero el juez Obligado se la negó.

El 6 de octubre pasado, la sala II de Casación anuló esa resolución. La jueza Ledesma consideró que Fotea tenía que acceder directamente al beneficio, mientras que Mahiques y Yacobucci resolvieron remitir el tema al TOF 5 para que emitiera un nuevo fallo. “Impedir el acceso a la libertad condicional cuando se encuentran debidamente cumplidos todos los requisitos legales, desnaturaliza el fin resocializador de la pena”, escribió Mahiques en su versión garantista. A su vez, cuestionó que Obligado “denegó la libertad condicional solicitada, pese al voto favorable de todas las áreas del Consejo Correccional del Servicio Penitenciario Federal y al cumplimiento de los requisitos legales para acceder al instituto, todo lo cual se limitó a describir, pero sin hacer ninguna valoración al respecto”.

Ante el mandato de Casación, Obligado dejó una constancia en su resolución de que no compartía esos argumentos y mantenía su postura original, pero que aplicaba la “doctrina del tribunal superior” para acotar el tiempo de la condena.

A los 72 años, tras 17 años privado de su libertad por los crímenes más graves que contempla el derecho internacional, Fotea recuperará la libertad, a priori con la contención de su hija y el proyecto de volver a dedicarse a la “administración de restaurantes, ya que tiene diversos contactos en el rubro”.