¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

A la espera de los alegatos y pedidos de condena en una semana clave del juicio Báez Sosa

Tras una semana dónde declararon testigos del hecho, peritos e investigadores, algunos de los acusados y sus familiares, se espera otra semana clave entorno a l...
Lunes, 23 de enero de 2023 a las 13:41

El miércoles 25 y el jueves 26 de enero sera el momento en que la fiscalía, el particular damnificado y la defensa de los imputados harán sus respectivas presentaciones. El veredicto podría darse el 31 de este mes.

Durante el debate oral quedó comprobado que Máximo Thomsen, Luciano Pertossi y Ciro Pertossi golpearon al joven de 18 años a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell, aunque durante las 13 audiencias totales no pudo comprobarse si el resto de sospechosos atacó a Fernando Báez Sosa.

Una de las cosas claras, es que en la uña del dedo meñique de Fernando había ADN de Blas Cinalli, por lo que se lo ubicaría como participe en la pelea. A pesar de esto, en los vídeos que muestran el hecho no queda clara su participación en la pelea.

En lo que respecta a Enzo Comelli, fue reconocido por Juan Bautista Besuzzo, amigo de Fernando, como la persona que le dio a la víctima la trompada inicial que lo dejó en el suelo. “La sensación inicial del momento fue que el ataque fue directo hacia Fernando, y que cuando quisimos impedirlo, nos sacaron”, afirmó.

Al respecto, Santiago Corbo, otro amigo del joven fallecido, aseguró que Ayrton Viollaz fue uno de los que arengaba durante el ataque, con una frase muy peculiar que quedó en su memoria. “Es ahora, es ahora”, es lo que habría dicho el rugbier a sus compañeros.

Tomás D'Alessandro, otro amigo de Báez Sosa, reconoció a Lucas Pertossi como uno de los que lo golpeó y de quien además él mismo se agarró de su pantalón. “A mí me pegaron dos o tres personas. En el momento tengo la imagen de haber visto a un muchacho que dijo algo así como ‘a ver si seguís pegando negro de mierd...”, y, esa frase, se la atribuyó a Matías Benicelli.

Federico Raulera, otro de los chicos que estaba en el boliche esa noche con Fernando, aseguró que Ayrton Viollaz y Luciano Pertossi los agredieron en la puerta del lugar. Al igual que el resto de allegados a Fernando, aseguró que Viollaz era uno de los que hacia todo para que no pudieran defender a su amigo.

En las pericias químicas se pudo determinar que las prendas de los acusados estaban manchadas con la sangre de Báez Sosa. Un gran ejemplo fue la camisa de Benicelli que tenía rastros de sangre de Fernando, al igual que la ropa de Ciro Pertossi, Cinalli y Thomsen.

Momento decisivo en la vida de los rugbiers:

El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores, compuesto por los jueces Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari, son quienes deberán decidir en pocos días si condenan a prisión perpetua a todos los acusados, siendo que es lo que esperan los padres de la víctima, o bien, darán una condena distinta.

El abogado Fernando Burlando, como particular damnificado, afirma que: “Vamos a demostrar que los agresores tendieron un verdadero arco humano para actuar sobre seguro y que su presa no pudieran escaparse”.

“Los imputados dijeron que se iban a llevar un trofeo, y lo que se llevaron fue la vida de Fernando”, agregó y es por esto que los acusados deberían recibir pena perpetua. Al respecto, afirmó que en los alegatos de cierre, junto a su colega Fabián Améndola, ambos enumeraran los motivos por los que consideran esa condena.

Los rugbiers llegaron al debate imputados por “homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, además del delito de “lesiones leves”, debido a las heridas sufridas por los amigos de Fernando que también fueron atacados por ellos esa madrugada. Este tipo de acusación prevé una pena de prisión perpetua.

El defensor Hugo Tomei, tras haber querido posponer el debate con dos nulidades que presentó y a las que el tribunal no dio lugar, espera que la estrategia que desplegó en las últimas jornadas del juicio, con las declaraciones de algunos de los imputados y de sus familiares, dé sus frutos.

El abogado intentará convencer al tribunal de que no hubo un acuerdo para ir a matar a Báez Sosa, y además utilizará como algo beneficioso el momento en que no se pudo comprobar la actuación que tuvieron algunos de sus imputados durante esa madrugada.

Los alegatos de cierre de los días 25 y 26 de enero serán clave para determinar el futuro de los rugbiers. Primero hablarán la fiscalía y el particular damnificado, mientras que el jueves será el turno de la defensa.