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Te Deum: el Obispo de Mar del Plata llamó a fortalecer la unidad y el compromiso con la Patria

Monseñor Ernesto Giobando SJ presidió la celebración en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, donde participaron autoridades municipales, legislativas, educativas, empresariales y representantes de distintas instituciones. En su homilía destacó la importancia de la unidad nacional y convocó a renovar el compromiso cotidiano con el país.

Por Redacción

Jueves, 09 de julio de 2026 a las 12:28

El tradicional Te Deum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia se realizó este jueves en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia de Mar del Plata, con la presencia del obispo local, monseñor Ernesto Giobando SJ, quien encabezó la celebración.

Del acto participaron el intendente Agustín Neme; el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Emiliano Recalt; legisladores provinciales y locales; rectores universitarios; empresarios, entre ellos Florencio Aldrey; representantes diplomáticos; autoridades militares; funcionarios y miembros de distintas instituciones de la ciudad, además de numerosos fieles.

Durante su homilía, basada en el Evangelio de la parábola de la moneda perdida (Lc 15, 8-10), Giobando reflexionó sobre los conceptos de “Provincias Unidas”, libertad e independencia, vinculándolos con los desafíos actuales de la sociedad argentina.

Al referirse al término “Provincias Unidas” presente en el Acta de la Independencia de 1816, el obispo remarcó que la unidad fue un elemento central en el nacimiento de la Nación. En ese sentido, citó al papa Francisco y sostuvo que “la unidad es superior al conflicto”, como un principio necesario para la construcción de la vida social.

En otro tramo de su mensaje, hizo referencia al sentimiento colectivo que genera la Selección Argentina de fútbol y expresó: “Una de las pocas realidades que nos une por encima de los conflictos es la selección nacional de fútbol, más allá de todas las diferencias sociales, políticas y religiosas: todos somos Argentina cuando juega la Selección”.

A partir de esa comparación, planteó un interrogante sobre la capacidad de generar consensos más allá de los eventos deportivos: “¿Y después del mundial? ¿No habrá más épica, ni lágrimas, ni gritos que nos dejan roncos?”, en relación con la representatividad y la participación en distintos ámbitos de la sociedad.

Al profundizar sobre la independencia, Giobando señaló que también implica liberarse de “aquellos factores o fuerzas que quieren someter lo mejor de una nación a poderes foráneos concentrados y anónimos”, y mencionó problemáticas como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el trabajo esclavo.

Hacia el final de la celebración, retomó la imagen de la moneda perdida del Evangelio y afirmó: “La mujer quiere las diez, no se contenta con las nueve. El 10 es un número simbólico, vaya que lo es en este contexto mundialista. Busquemos la moneda perdida, demos vuelta la casa, en algún lugar está, allí en el fondo de nuestras conciencias”.

Finalmente, el obispo convocó a renovar el compromiso con la Patria y sostuvo: “No vivamos con modelos prestados, besar la bandera no solamente en un Mundial de fútbol, sino todos los días, con el compromiso de honrar este suelo ‘de diez’. Pongámonos la camiseta”.

Y concluyó: “Porque en esta tierra bendecida por Dios se encuentra esa moneda que nos está haciendo falta para constituir de verdad una nación unida, libre e independiente”.