El equipo dirigido por Lionel Scaloni llegó al partido decisivo luego de una gran campaña y de eliminar a Inglaterra en semifinales. Sin embargo, España fue superior durante buena parte del encuentro y terminó quedándose con el campeonato en el tiempo suplementario.
Apenas el árbitro marcó el final, las cámaras captaron a Messi quebrado en llanto. El capitán argentino, que ya había conquistado la Copa del Mundo en Qatar, no pudo ocultar la tristeza por despedirse de la máxima cita del fútbol con una derrota.
Lejos de tratarse de una cuenta pendiente, el rosarino cerró su etapa mundialista con un legado histórico. Disputó seis Mundiales, fue campeón del mundo, levantó además dos Copas América y la Finalissima, y se consolidó como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.
En esta Copa del Mundo volvió a ser una pieza fundamental para la Selección, liderando al equipo dentro y fuera de la cancha. Argentina protagonizó varias remontadas, superó cruces muy exigentes y alcanzó una nueva final con un plantel que mantuvo la identidad construida durante el ciclo de Scaloni.
La despedida no tuvo el final soñado, pero sí reflejó el compromiso que marcó toda su carrera. Messi dejó el campo de juego entre lágrimas, luego de entregar una vez más todo por Argentina, en el cierre definitivo de una trayectoria mundialista que quedará para siempre en la historia del fútbol.