Desde la entidad señalaron que el consumo de pan registró una caída del 60%, mientras que la venta de facturas tuvo un desplome del 85%, una situación vinculada a la pérdida del poder adquisitivo de las familias.
Uno de los sectores más afectados, según indicaron, son los jubilados. Desde la Asociación remarcaron que cada vez más personas mayores se acercan a las panaderías y compran apenas dos o tres unidades de pan, debido a las dificultades económicas que atraviesan.
A la disminución en las ventas se suma el incremento de los costos de producción. En ese sentido, destacaron el aumento del precio de la harina, que pasó de $9.000 a más de $17.000 por bolsa, además de las subas en las tarifas de luz y gas.
Según datos del sector, esta combinación de factores provocó el cierre de alrededor de 3.500 panaderías en todo el país, con impacto directo en miles de puestos de trabajo.
Desde la Asociación de Industriales Panaderos de Mar del Plata advirtieron que la situación continúa siendo crítica y que muchos comercios enfrentan serias dificultades para sostener su actividad ante la fuerte caída del consumo.